miércoles, 10 de enero de 2007

Mi templo

Lugar viciado de soledad. Estrellas que posan desnudas en un cuadro ilimitado. Ruido a silencio. Viento que hace cosquillas. Inmensidad de roca. Viejo hielo.

Postales de vida, recuerdos retinales que se fijan en el finito cerebro.

Y ahí con toda su elegancia, se levanta en lo más alto y observa inmóvil.
El centinela espera mientras sacude el polvo blanco, cada tanto.

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