Se dejo seducir por la experiencia de ser un caminante.
Hizo pedazos el papiro del destino en cada paso, convirtió un rompecabezas de piezas casi perfectas en papel reciclado.
Fue Rey, vivió en un palacio con pocas habitaciones de extraña calidez, tuvo un reino de paz, con riquezas de todo tipo.
Tanta tranquilidad devoro al personaje y en búsqueda desesperada de vida, partió por un sendero sin dar aviso.
La intriga lo llevo a no desvanecerse, sin agua y sin comida, siguió con paso firme. Su alimento solo fue el deseo de sentir que siendo Rey podía ir más allá.
Nunca dudo, siempre supo a donde estaba mirando, con la seguridad de un Rey.
En su larga caminata un día se detuvo a observar los alrededores, y encontró bellas montañas, hermosas aves, árboles de millones de anillos, aguas puras..
Pudo apreciar que la libertad se vio enflorecida por semejante naturaleza, pero también se dio cuenta que el camino fue lo suficientemente difícil, como para poder volver al reino, había dejado de ser rey.
Portando machete, se abrió el paso entre arbustos, no dudo en seguir, pero su paso ya no era firme, sus piernas temblaban y en cada parada se tiraba en el piso abandonado por la certeza, mendigando que el cielo le regale un poco de lluvia de donde beber.
No se sabe mucho del rey, algunos dicen que sigue buscando la mejor tierra con el mejor paisaje, para construir su reino. Otros que la magia que lo protegía lo abandono en alguna parada y sigue mendigando a la espera de resolver algún acertijo.
domingo, 27 de mayo de 2007
Rey mendigo
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